Liderazgo femenino

por Anna Tañà
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La Covid-19 ha dado un giro también al liderazgo femenino en todo el mundo. El 2021 nos plantea serias cuestiones, ya que según Bloomerg Opinion, los países liderados por mujeres como Nueva Zelanda, Alemania o Finlandia parecen haber gestionado mejor durante la pandemia.

Actualmente hay más mujeres líderes que nunca. Un ejemplo es Estados Unidos, donde una cuarta parte de la legislatura es femenina. No solo en política, en el ámbito de los negocios y de la empresa también hay datos relevantes. Por primera vez en la historia en muchas de las empresas tienen al menos una mujer en el consejo. Sabemos que queda mucho por recorrer pero queremos ser optimistas.

Durante muchas décadas el mundo giraba entorno a los hombres, sobre todo en todo aquello relacionado con el liderazgo y con los puestos de mayor responsabilidad. Ahora este paradigma está cambiando al fin. Estan desapareciendo, aunque muy lentamente, los prejuicios que había hacia las mujeres y que impedían que ascendieran a puestos de mando. A una mujer se la relaciona cada vez menos  con un comportamiento emocional, se ha comprobado que pueden ser igual o más efectivas que los hombres en los puestos de liderazgo.

La pandemia ha conllevado reflexiones como si tener el género femenino al frente es más eficaz que el estilo tradicional, ya que la tendencia es conseguir liderazgos modernos y más relacionales. Los países anteriormente mencionados, liderados por mujeres, apostaron por políticas nuevas que salvaron a los países de posibles crisis. 

Las mujeres tienden a ser más empáticas, habilidad muy necesaria para estar al frente de una corporación o de un país entero. Aun así, desgraciadamente, aún estamos muy lejos de conseguir un liderazgo justo para ellas. El poder excluye a las mujeres y actualmente, aún habiendo avanzado en muchos ámbitos, este sigue teniendo muchas deficiencias.

Este nuevo modelo de liderazgo relacional hace años que está en crecimiento. El liderazgo como concepto está cambiando y aunque queda mucho camino por recorrer estamos a un paso más de conseguir entrar en un nuevo paradigma. Según Bloomerg, cada vez más personas prefieren un líder que “tenga cura” a uno que “se haga cargo”, esto significa que el sistema actual está empezando a ser ineficiente. Se busca un líder con habilidades más humanas, como la sensibilidad o la comprensión. 

El movimiento femenino es muy potente y ha podido con diferentes líderes mundiales, pero también ha frenado políticas y estrategias mal planteadas. El #MeToo puso de manifiesto un sector defectuoso que parecía intocable en un mundo liderado por hombres. Se ha comprobado que los países dirigidos por mujeres durante la Covid-19 han tenido un número menor de muertes confirmadas. Estados Unidos corroboró esta información. Muchos datos apoyan que las mujeres están creciendo en la política o en los negocios, pero este crecimiento no es suficiente para una sociedad desarrollada del siglo XXI.

En el sector privado y empresarial, las mujeres también han obtenido mejores calificaciones durante la pandemia. Un estudio examinó que más de 800 empleados calificaron más positivamente a las líderes femeninas y las relacionaron con tener mayor compromiso.

Las organizaciones también deben adaptarse a este cambio creciente. Se deben reconsiderar los liderazgos actuales y sus habilidades para reemplazarlos para unos más eficientes y con competencias más relacionales. Actualmente lo más importante para un líder es el compromiso, para evitar la rotación de empleados y para establecer vínculos con ellos. Estas son las cualidades que se deben buscar en un líder, sin excluir a las mujeres como ha estado pasando hasta ahora.

Como bien concluye Bloomberg, el estereotipo “piensa en el gerente, piensa en hombre” se cambiará para dar paso a “piensa en el líder, piensa en la dama”.

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