Qué es una carta de oferta de trabajo: Guía y ejemplo
A veces, después de semanas analizando perfiles, haciendo entrevistas y cribando candidatos técnicos o directivos, parece que lo más difícil ya está hecho. Sin embargo, el tramo final es donde se decide todo. Aquí es donde entra en juego la carta de oferta de trabajo, un documento que a menudo se infrautiliza pero que es el puente definitivo entre un “me interesa” y un “acepto el reto”.
En este artículo vamos a ver por qué es tan relevante formalizar esta propuesta antes de llegar al contrato definitivo y cómo redactarla para que sea atractiva y profesional.
¿Qué es exactamente una carta de oferta de trabajo?
La carta de oferta es el documento formal que una empresa envía a un candidato seleccionado para confirmarle que ha sido el elegido y detallar las condiciones bajo las cuales se le quiere contratar. No es solo un aviso de “has ganado el puesto”, sino una declaración de intenciones clara.
Su función principal es dar seguridad a ambas partes. Al candidato le permite ver por escrito lo que se ha hablado en las entrevistas (sueldo, horario, responsabilidades), evitando que el entusiasmo inicial se enfríe por falta de concreción. Para la empresa, es el primer paso para asegurar el compromiso del talento, marcando una hoja de ruta antes de mover toda la maquinaria administrativa que supone un contrato laboral.
En resumen, sirve para:
- Formalizar la intención de contratación: Pasa de las palabras a los hechos.
- Establecer las bases: Define los términos clave que se incluirán luego en el contrato.
- Asegurar el compromiso: Al pedir una firma o confirmación de aceptación, el candidato se siente vinculado emocional y profesionalmente al proyecto.
Diferencias entre carta de oferta y contrato de trabajo
Es muy común confundir estos dos términos, pero en la práctica empresarial y legal en España, cumplen roles distintos. Mientras que la carta de oferta es una invitación a unirse con unas condiciones dadas, el contrato es el vínculo legal que se registra en los organismos oficiales.
Para que lo veas más claro, aquí tienes una comparativa rápida:
La carta de oferta suele ser mucho más ágil y “amigable”. Es una herramienta de seducción profesional, mientras que el contrato es puramente normativo.
Elementos esenciales que debe incluir una carta de oferta
Si queremos que la carta cumpla su función y no genere dudas innecesarias, no puede ser un simple correo de dos líneas. Debe ser clara para evitar malentendidos futuros que podrían echar atrás a un perfil de alto nivel. Estos son los puntos que no pueden faltar:
- Puesto de trabajo y funciones principales: No basta con el nombre del cargo; una breve descripción de sus responsabilidades da contexto.
- Superior inmediato: A quién reportará. En cargos directivos o técnicos, saber quién lidera el equipo es fundamental.
- Fecha de incorporación: Fundamental para que el candidato pueda gestionar su salida de su empresa actual si fuera necesario.
- Salario (Bruto Anual): Siempre hablamos en bruto para evitar confusiones con las retenciones personales. Si hay variable, hay que especificar cómo se calcula.
- Beneficios sociales: Seguro médico, tiques restaurante, opciones sobre acciones o coche de empresa. Aquí es donde realmente se marca la diferencia.
- Jornada laboral y flexibilidad: ¿Es presencial, híbrido o remoto? ¿Hay horario flexible? En el mercado actual, este punto es casi tan importante como el sueldo.
- Fecha límite de aceptación: Es razonable dar unos días (normalmente entre 48 horas y una semana) para que el candidato reflexione y firme.
Cómo redactar una carta de oferta de trabajo efectiva
A la hora de redactar, recuerda que el tono importa. No estás redactando una ley, estás dándole la bienvenida a alguien que quieres que se sume a tu equipo. El tono debe ser profesional pero entusiasta.
1. Sé claro y directo
Evita los rodeos. Empieza felicitando al candidato por su desempeño en el proceso. Queremos que se sienta valorado desde la primera frase.
2. Destaca la propuesta de valor
No te limites a los números. Menciona brevemente por qué vuestra empresa es un gran lugar para trabajar o qué impacto tendrá su rol en el crecimiento del negocio. Esto es especialmente útil en perfiles de alta dirección que suelen tener varias ofertas sobre la mesa.
3. Deja espacio para la comunicación
Aunque la carta sea formal, termina siempre dejando la puerta abierta a resolver dudas. “Estamos a tu disposición para comentar cualquier detalle de esta propuesta” es una frase que quita hierro a la formalidad del documento.
Plantilla de una carta de oferta laboral
Aquí tienes un esquema de ejemplo que puedes adaptar:
Asunto: Propuesta de incorporación para el puesto de [Nombre del Puesto] – [Nombre de la Empresa]
Estimado/a [Nombre del Candidato]:
Tras el proceso de selección realizado, es un placer para nosotros proponerte formalmente tu incorporación a nuestro equipo como [Puesto]. Nos ha impresionado tu trayectoria y estamos convencidos de que tu aportación será clave para los objetivos de [Nombre del Departamento].
A continuación, detallamos las condiciones de nuestra propuesta:
- Centro de trabajo: [Ciudad/Híbrido/Remoto]
- Retribución: [X] euros brutos anuales, distribuidos en [12/14] pagas.
- Beneficios adicionales: [Describir brevemente, ej: seguro médico, formación].
- Fecha prevista de inicio: [Día/Mes/Año].
Quedamos a la espera de tu confirmación antes del día [Fecha límite]. Una vez aceptada, procederemos con los trámites legales para la formalización del contrato.
Estamos muy ilusionados con la posibilidad de que te unas a nosotros.
Un cordial saludo,
[Tu Nombre / Responsable de Selección]
Beneficios de utilizar cartas de oferta en tus procesos de selección
Implementar una carta de oferta no es una cuestión de burocracia, sino de estrategia. En procesos de selección complejos, este documento actúa como un cierre de ventas que reduce la incertidumbre del candidato. Al recibir una propuesta formal, el profesional percibe una transparencia y seriedad que muchas veces brilla por su ausencia en otras empresas, lo que decanta la balanza a tu favor.
Además de profesionalizar la imagen de marca, la carta de oferta agiliza la negociación final. Al dejar por escrito aspectos como el salario bruto o la flexibilidad, se evitan malentendidos de última hora que podrían frustrar la firma del contrato. Es, en esencia, la herramienta más eficaz para blindar el compromiso del talento y asegurar que el esfuerzo invertido en la búsqueda no se pierda en el último paso.

